De cómo el mundo lloró el nacimiento del Crápula
Era una oscura noche del mes de enero en una aldea irreductible cual número primo pero sin galos. En el hospital retumbaban los gritos de dolor de una madre afligida al ver la desgracia que iba a abatirse sobre este malhadado planeta. Su mayor pena era que el Crápula fuera una creación suya (suponemos que con la colaboración del diablo), pero era preferible soltarlo por el mundo a retenerlo un segundo más en su seno.
El médico no llevaba mascarilla ni guantes esterilizados, en su lugar portaba una máscara de soldadura y unas tenazas. El Crápula tardó varias horas en asomar la cabeza, pero aquello no era muestra de lentitud ni mucho menos, se entretuvo trazando sus primeros planes. Por desgracia para los que pretendemos llevarlo a los tribunales, se ha perdido para siempre el plano del paritorio con la posición de la enfermera, sus medidas y el color de su ropa interior. De hecho, ella fue su primera víctima. El Crápula se abalanzó cual saeta negra (negra como la muerte y como sus más profundos pensamientos) sobre la desdichada. La mujer, a la que no nombraremos para preservar la ubicación de su profanada tumba, tenía una edad bastante considerable. De hecho, se rumorea que ella fue la maestra de la matrona de Matusalén. A ello hay que añadir el perímetro ventral que le habían proporcionado años y años de estreñimiento, sin contar la cara, si es que se podía llamar así. Antes de que pudiera gritar "Socorro, que este cabronazo me quiere violar, a mí, que todos estos años me he mantenido casta y pura. Me cago en su descendencia", el Crápula le había arrancado el sujetador a mordiscos y se había colocado las bragas en la cabeza cual casco vikingo.
El médico, horrorizado, se arrojó por la ventana para acabar con su vida al grito de "Dios, qué he hecho". La madre del Crápula sobrevivió, pero perdió el juicio para siempre y se dedicó a protagonizar película tras película de
Almodóvar. Tras semejante "hazaña" (recordemos que por aquel entonces el Crápula apenas medía medio metro) huyó triunfal del lugar de la tragedia. La imagen muestra al Crápula con el hospital en llamas al fondo, sembrando el caos y la destrucción (y unas cuantas patatas, que los Crápulas también necesitan comer).
El médico, horrorizado, se arrojó por la ventana para acabar con su vida al grito de "Dios, qué he hecho". La madre del Crápula sobrevivió, pero perdió el juicio para siempre y se dedicó a protagonizar película tras película de
Almodóvar. Tras semejante "hazaña" (recordemos que por aquel entonces el Crápula apenas medía medio metro) huyó triunfal del lugar de la tragedia. La imagen muestra al Crápula con el hospital en llamas al fondo, sembrando el caos y la destrucción (y unas cuantas patatas, que los Crápulas también necesitan comer).
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home